cosas genera abrazo cuerpo

Pese a que el abrazo tiene un efecto muy positivo en nuestra salud emocional, física y espiritual, no se le da la importancia merecida dentro de nuestro desarrollo de vida y el de nuestro entorno con quienes nos comunicamos con frecuencia.

Hay que dejar de considerar al abrazo solamente como una cuestión de costumbre o compromiso y entenderlo como un acto de amor e interés hacia el otro. Para ello quiero que conozcas algunos datos interesantes sobre esta demostración de afecto tan humanizadora.  


10 cosas que no sabías sobre los abrazos




1) Incrementa la confianza y seguridad


Cuando abrazamos o tenemos cierto contacto físico con alguien liberamos oxitocina, una hormona que nos hace sentirnos bien, con confianza y que disminuye el estrés. Esto nos ayuda a relacionarnos y entendernos mejor con los demás, al crearse un clima más acogedor entre todos.


2) Sensación de seguridad y protección



Evita sentirnos solos y sin el respaldo de alguien. Al ser abrazados se produce una conexión que da tranquilidad en quien lo recibe y una satisfacción en quien protege. Por ejemplo, los niños se sienten seguros al saber que sus padres estarán ahi para mantenerlos a salvo. 


3) Fortalece las defensas del cuerpo



Nuestro sistema inmune se activa, produciéndose glóbulos blancos que nos ayudan a enfrentar en mejores condiciones a las enfermedades y a prevenirnos de virus y bacterias que nos puedan hacernos daño.


4) Reduce el riesgo de padecer demencia



Si lo hacemos desde los primeros años de vida nos ayudara a estar menos expuestos a sufrir de demencia y a tener nuestro sistema nervioso más equilibrado.


5) Mejora el estado de ánimo



Un abrazo proveniente de un ser querido, sobretodo si es correspondido, siempre nos hará sentirnos con mejor estado de ánimo. No hay que dejar de hacerlo, en cualquier momento, sin que sea necesario esperar una ocasión especial como una celebración o un intento de reconciliación con otra persona.


6) Reduce la presión arterial



De acuerdo a un estudio de la Universidad de Carolina del Norte, al ser tocados o abrazados, durante al menos 20 segundos continuos por un ser querido la presión arterial se ve reducida. Esto fue experimentado entre un grupo de mujeres y sus parejas, pero quizás pueda favorecer a muchos más.


7) Libera endorfina



Así como al realizar alguna actividad física como bailar, practicar un deporte o estar en intenso movimiento liberamos endorfinas, los abrazos también lo hacen. Esto nos permite experimentar una sensación de felicidad que produce esta hormona.


8) Beneficios cardiovasculares


Es saludable tanto para nuestro corazon como al sistema cardiovascular, al liberarse la oxitocina, tambien conocida como la hormona del amor.


9) Rejuvenece el cuerpo



Permite una mayor oxigenación de los tejidos, lo cual hace posible que las células vivan más tiempo y no envejezcan con facilidad. 


10) Mejora la autoestima


Nos hace recordar inconscientemente el abrazo o protección de nuestros padres o cualquier otro ser querido con quienes crecimos, aumentando nuestra autoestima al producirse.

Siempre es reconfortante recibir un abrazo sincero. Sentir la presencia de alguien más a través de un contacto físico es muy beneficioso para nuestro bienestar. Así que no debemos desaprovechar cada oportunidad que tengamos para expresarlo con nuestros amigos, pareja, algún familiar o cualquier otra persona.

Los abrazos son más efectivos que muchas palabras. A veces no es suficiente hablarle a alguien para consolarlo por algún momento complicado que esté atravesando. De la misma forma que no basta con expresarle lo mucho que lo queremos sino lo acompañamos con esta muestra de afecto lo más natural posible. 



valor vida humana reflexion


Hoy más que nunca se necesitan hombres y mujeres que vayan en busca no solo del desarrollo individual sino también colectivo, de lo mejor para los unos y los demás. Para ello es necesario hacer una reflexión sobre el valor de la vida humana que muchas veces no la apreciamos en su real magnitud.

La vida es muy valiosa porque gracias a ella podemos aprender a relacionarnos con otras personas, tener diferencias, equivocarnos en varias oportunidades, pasar diferentes momentos agradables e incómodos que nos enseñan a comprenderla y a descubrir nuestra propia dirección.   

Es cierto que hay circunstancias difíciles por las cuales pasamos en algunas ocasiones, pero esto no debe convertirse en algo determinante para seguir adelante. La resiliencia o la capacidad de superar las adversidades es una cualidad muy necesaria que debemos perfeccionar para esta finalidad.

Disfrutemos cada nuevo momento que tenemos ante nuestros ojos, procurando dirigir nuestras actitudes hacia las soluciones y no a los problemas. Dejemos de lado los malentendidos, los rencores del pasado y empecemos a transformar nuestra realidad involucrándonos más con uno y los demás.


En este sentido, es importante que reservemos una parte de nuestro tiempo para pensar en ¿Cómo estamos viviendo? ¿Es acaso lo que siempre deseamos? ¿Nos acercamos a ello o nos hemos desviado del camino? ¿Qué valoramos en nuestra vida? ¿Será lo más adecuado o podemos replantearlo?

Formemos el hábito de reservar unos minutos de nuestro día a día para hacernos preguntas sobre el desempeño de nuestros distintos roles (familia, trabajo, pareja, etc), sin ser tan estrictos, con el propósito de conocernos más, ser conscientes de nuestros errores y aprender cómo corregirlos.

Tratar de conocer o comprender a cada persona con quienes interactuamos, en forma directa o indirecta, debe ser una prioridad que debemos seguir con frecuencia, para así evitar caer en prejuicios o estereotipos que muchas veces nos alejan de descubrir cualidades quizás no visibles a simple vista sobre alguien.   

Hay que empezar a valorar lo que ya tenemos con nosotros, desde cada parte de nuestro propio cuerpo hasta las personas que forman parte de cada experiencia diaria. 

Si queremos vivir una vida más completa y con sentido, démosle la misma importancia a nuestro mundo interno como externo para estar cada vez más cerca de hallar las respuestas a lo que tanto nos inquieta de nosotros y los demás.


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Nadie está libre de padecer algún problema, sea éste de carácter emocional, sentimental, laboral, personal, familiar, económico, etcétera. Absolutamente todos lo tenemos, de manera visible o no tan evidente hacia los demás. Pero qué sucede cuando esta inquietud se sale de control o consideramos que está presente en distintas situaciones individuales y/o sociales.

Trastorno de ansiedad generalizada


Cuando se siente una preocupación excesiva por casi todo por más de medio año, sobre lo ocurrido a uno o a cualquier otra persona o alguna situación en particular, de manera desmedida a lo habitual, entre varios síntomas más, es muy probable que se padezca del trastorno de ansiedad generalizada.


El lado positivo de los problemas


Por lo general se suele pensar que un problema es algo perjudicial y negativo que nos hace la vida más complicada. Esto no es algo tan cierto como se suele creer. Por ejemplo, si piensas que no puedes tener una pareja porque no tienes suerte en cuestiones del amor, tienes varios años encima o ya no te entusiasma como antes, hay algo que quizás debas reformular.


Tal vez has estado equivocándote en la forma cómo has enfrentado lo vivido, tus creencias, valores, habilidades o conocimientos a lo largo de los años. Y eso es algo que podrías empezar a corregir a partir de ahora si quisieras obtener resultados diferentes y más favorables. Nada mejor que empezar por ti mismo.


Síntomas del trastorno de ansiedad generalizada


Entre algunos de los síntomas que se pueden encontrar en quienes se ven afectados por el trastorno de ansiedad generalizada se encuentran la irritabilidad, dificultad para dormir, nerviosismo, preocupación excesiva por más de seis meses, dificultad para concentrarse, tensión muscular, etc.


¿Quiénes pueden padecerlo?


El porcentaje de mujeres que lo padecen es superior al de hombres, principalmente aquellas que se encuentran en edad reproductiva. Además, si hemos tenido algún familiar con ansiedad es muy probable que pueda sufrirse este trastorno, al igual que aquellos que han atravesado por situaciones de mucho temor. Sin embargo, no hay que alarmarse demasiado, ya que existen distintas formas de cómo superarlo.


¿Cómo dejar de preocuparnos tanto?


- Trata de identificar, con mucha sinceridad, las posibles causas que han podido originar tus problemas de la manera más racional posible. Esto con el fin de aprender de ello, saber lo qué debes corregir y no de autotorturarte o de encontrar responsables.  

- Reserva un tiempo para tus preocupaciones: En lugar de estar preocupado durante dintintos momentos de las 24 horas, créate el hábito de dejar las preocupaciones para unos minutos del día, hasta que lo puedas controlar con mucha naturalidad.

- Duerme bien: Antes que desear dormir varias horas, trata de tener un sueño reparador y placentero que te permita estar con más energía al siguiente día. Esto lo puedes complementar con otras sugerencias que puedes encontrar por la web.    

- Enfócate más en el presente: Procura disfrutar más el momento que estás experimentando y no te anticipes a lo que todavía no ha ocurrido. Procura no pensar en el que dirán, suéltate, no jusgues tus pensamientos cuando estés tenso. Y solo goza la vida.

- No dramatices: Algunas veces se suele exagerar un poco más lo que realmente sucede. Para esto puedes apoyarte de la primera sugerencia, centrándote en el origen y no en las consecuencias.   

¿Cómo superarlo?

Si sientes tener tres o más síntomas mencionados arriba durante seis meses continuos o simplemente crees que no puedes controlarlo por ti mismo, no prolongues más tu sufrimiento y acude a un especialista que podrá orientarte con mayor precisión.

Entre algunos de los tratamientos que suelen emplearse se encuentran los siguientes:

- Terapia cognitivo conductual.
- Fármacos.
- Inhibidores selectivos de la recaptación de Serotina (ISRS).
- Flores de Bach (Medicina alternativa).
- Ansiolíticos.


La preocupación excesiva por todo lo que sucede adentro o afuera de uno, durante un tiempo prolongado, no es algo que debe pasarse por alto, ya que de complicarse más puede derivar en un trastorno de ansiedad generalizada que dificultaría un buen desenvolvimiento en las diferentes actividades personales y sociales.

Es bueno preocuparse por lo que vendrá después, ya que nos preparamos con anticipación sobre un evento futuro y disminuimos la incertidumbre, pero sin llegar a obsesionarse en extremo de mantener todo bajo control, que lejos de ayudarnos nos traerá menos bienestar y al de nuestro entorno más cercano.

como comunicacion pasiva

La comunicación es de vital importancia en las relaciones que establecemos con los demás, ya sea para transmitir algo que queremos dar a conocer a otros o porque hay alguien a la espera de ser escuchado por nosotros.

Sin embargo, hay personas que suelen presentar un comportamiento pasivo en cada experiencia que les toca vivir a diario. Su serenidad o tranquilidad en su comunicación y/o actitud con los demás a veces no es bien recibida por algunas personas con quienes interactúan, siendo mal comprendidos  o discriminados por tal razón.



Todos aquellos que se comunican y/o comportan de este modo se justifican en que quieren evitar los problemas o conflictos con los demás, aceptando los deseos de estos o alineándose a su forma de pensar para evitar posibles confrontaciones.

Un ejemplo de esto es cuando no le dices a tu pareja, familiar o amigo que está equivocándose en algo o cómo puede corregirlo, por temor a que se pueda molestar o reaccionar mal contigo. Esto hará que se evite una posible discusión o malentendido, pero a costa de tu insatisfacción y del bienestar común.

Comunicarse en forma pasiva se da cuando las personas no se comprometen en la comunicación en forma activa, con el fin de no llamar la atención, mostrándose conforme con lo que dice el otro y sin que pueda saberse cuál es su punto de vista con respecto a lo tratado.

Algunas características de personas que se comunican en forma pasiva son la de hacer muchos rodeos para decir algo, utilizar indirectas, pedir disculpas al hablar, autoculparse, ser poco sinceros, victimizarse y esperar a que los demás adivinen sus pensamientos y/o sentimientos.

En una comunicación pasiva no le dices a la otra persona lo que deseas y te quedas con esa duda en tu interior. Nunca sabrás con certeza cuál hubiese sido la respuesta de él o ella, por temor a incomodarlo o a ser rechazado. 

En esta situación, uno se comporta de acuerdo a los deseos e intereses de los demás y renuncia a los propios por tratar de satisfacerlos. Así se puede estar ocultando quien realmente es y no la imagen proyectada hacia las otras personas.

Hay muchas razones por la que la conversación con alguien tiene estas características, como la inseguridad, timidez, problemas personales o cualquier otro que obstaculizan un buen entendimiento. 

Esto es algo que todos debemos corregir o fortalecer por igual si esperamos tener una comunicación más activa que transmita nuestros pensamientos y forma de ser con naturalidad, así como facilitarle a quien tenga dificultad al respecto a que lo consiga de igual modo.



como evitar rutina noviazgo

Cuando uno empieza una relación con la persona amada, todo parece mágico y encantador, sobretodo si el amor es correspondido. Pero conforme transcurre el tiempo, esto se va desvaneciendo en muchas parejas, por varias razones, sin que pueda explicarse a qué se debe.

Para evitar caer en la rutina en el noviazgo, que es uno de los causantes para la ruptura con la pareja, es recomendable llevar a cabo algunas acciones, como las que te paso a explicar en esta nueva publicación.


1) Improvisa de vez en cuando



No siempre hacerlo todo de manera planificada, ordenada, metódica, será lo más adecuado para los dos. Antes o después llegará el aburrimiento por parte de uno o ambos. Por ejemplo, en lugar de salir los fines de semana a los mismos lugares o hacer actividades cotidianas intenten tener experiencias diferentes como si empezaran de nuevo.



2) Presta mucha atención a los detalles



Algunas pequeñas acciones siempre serán bien recibidas, principalmente si es algo que la pareja no se esperaba que sucediera. Sorpréndelo(a) con una comida especial que le pueda agradar, una serenata en medio de algún paseo, un arreglo romántico en su casa o donde puedas hacerlo o cualquier otro de acuerdo a tus posibilidades.


3) Tener su propio espacio


A veces el pasar demasiado tiempo juntos hace que se pierda el encanto que había inicialmente. Algo que puede ayudar a superar esto es darse momentos para que cada uno lo dedique a su persona o a compartirlo con amigos o familiares. Debe hacerse de manera natural, para que esto no se vuelva en algo rutinario también.


4) Conocerse un poco más


Hay que mostrar un mayor interés en averiguar más sobre la pareja, saber lo que realmente le gusta y le desagrada (y no confiar solamente en lo que nos dice), conocer los motivos verdaderos de su comportamiento (comprendiéndolo y ayudándolo si fuese necesario), con el propósito de recuperar y/o fortalecer la relación.


5) Tomen decisiones en pareja


Cuando se está en una relación sentimental, las decisiones tomadas ya no solamente afectan a una sola persona sino a la pareja. Para evitar desacuerdos o malentendidos más adelante, deben ponerse de acuerdo en todo lo que involucre o vayan a realizar en común, tal como cuándo encontrarse, a dónde ir, cómo comunicarse, etc.

Estas son algunas sugerencias para salir de la rutina en el noviazgo que te pueden servir para darte una nueva oportunidad con tu ser amado. Pero si notas que esto no mejora por más que hayas intentado de todo, quizás debas replantearte si es la persona más indicada para ti y lo que quieras en tu futuro.



Nunca hay que dejar de preguntarnos quiénes somos o en qué nos hemos convertido, ya que continuamente tenemos distintas experiencias, de las cuales muchas veces aprendemos, y otras no tanto así. Se producen cambios continuos a nuestro alrededor y en nosotros mismos que cuestionarnos al respecto es tan necesario.

Debido a que uno debe "encajar" en lo establecido por la sociedad, estemos conformes o no, hay que formarnos en aquello de lo cual "adolecemos", para ser aceptados por el entorno en el cual nos desenvolvemos, o sino seremos etiquetados como "especiales" por quienes si están de acuerdo con esos patrones de comportamiento. 



De ir esto en contra de lo que creemos o nos resulta complicado asimilarlo se produce en nosotros una gran frustración agravándose la situación todavía más. Por ello, antes de realizar grandes cambios en tu vida o seguir con tu rutina es muy adecuado aceptarte tal como eres, para averiguar en qué estás en desacuerdo.

Lo vivido en nuestro pasado es lo que ha hecho posible que seamos la persona con un caracter, valores y conductas determinadas que tenemos en este presente. Somos el resultado de todo aquello que asumimos como adecuado en el ayer, pero que si hacemos una pausa en nuestra vida, podemos reencontrarnos con quienes somos realmente.

Pese a que para muchos estas cuestiones de preguntarse por uno mismo, de la vida y de muchos otros aspectos relacionados puede parecer algo más apropiado para filósofos, esto no es tan cierto. Indagar el origen de nuestra insatisfacción actual (sin exagerar demasiado) significa que queremos lo mejor para nosotros y una mejor relación con los demás.

Mucho nos preocupamos por ser como a los demás les gustaría que fuesemos o lo más perfectos posibles para ganarnos la admiración de los demás, pero descuidamos algo tan valioso para nosotros como lo es nuestra propia identidad. Nos alejamos de nuestro yo y nos convertimos en un instrumento de los demás.

Con esto no me refiero a que sea inadecuado seguir este modelo actual, aceptado por la sociedad, sino que encontremos un equilibrio entre lo que somos y lo establecido por la misma. De tal modo que no sacrifiquemos o reprimamos nuestra integridad a cambio exclusivamente del bienestar de los demás.

Si uno quiere sentirse completamente bien consigo mismo no debe ocultarse detrás de máscaras de alguien quien no es, ya que esto solo lo perjudicará con el correr del tiempo, al aparentar algo que no guarda relación con su persona y actuando en contra, incluso, de sus propios valores.

Ser como eres realmente también podrá traerte algunas complicaciones al relacionarte con otros, sobretodo si te sales de lo convencional. Por ello, no te olvides de identificar en qué situaciones es adecuado ser así y cuando es más conveniente adaptarte al entorno en donde te desenvuelves, de tal modo que no te metas en problemas.

aprender ser resiliente

Hay momentos complicados, de mucha tensión, que afectan a algunos más que a otros, tardándose un mayor tiempo en superarlos o en no recuperarse nunca más. La resiliencia, tal como lo adelanté en una publicación anterior, es esa capacidad de reponerse a las adversidades y salir victorioso. 

Pero qué sucede si uno no cuenta con esta aptitud tan necesaria en nuestra vida cotidiana. En este artículo aprenderás algunas recomendaciones para desarrollarla y ponerla en práctica a partir de este mismo momento.


1. Mira el vaso medio lleno y no medio vacío



Una situación determinada tendrá una diferente interpretación dependiendo de cómo la analices. Con esto me refiero a que, si en una discusión con tu pareja, él o ella te reprocha por algo negativo que vienes realizando o has cometido, no lo tomes como una acción intencional para incomodarte sino más bien como algo que debes considerar y que quizás has estado descuidando.


2. Considera tus puntos fuertes y logros



Recuerda todas tus fortalezas o logros que hayas alcanzado en el pasado. Todo suma para recuperar o desarrollar esa actitud positiva que te mantenga firme y con confianza. Si los puedes anotar en un papel o tenerlo en cualquier dispositivo móvil, házlo. Recurre a ellos para empezar de nuevo y tener siempre presente que tú eres capaz de eso y de mucho más.


3.  Identifica el origen de los problemas



Cuando experimentes una situación difícil, trata de priorizar lo racional en lugar de lo emocional, es decir, averigua cuáles son las posibles causas reales de los inconvenientes, en forma imparcial (sean estos beneficiosos o no a ti). De este modo, estarás en mejores condiciones de encontrar los motivos verdaderos y no los que asumías inicialmente.



4. Actitud activa en lugar de pasiva



Ante un mismo hecho uno puede considerarse como víctima o responsable de lo sucedido. Lo ideal es no irse a los extremos y encontrar un punto medio que permita asumir parte de la responsabilidad de lo sucedido. Y a partir de ahí tratar de mostrar una actitud más activa para resolver esta dificultad.

Por ejemplo, si uno es padre de familia y tiene hijos bajo su cargo y ya no sabe qué hacer para que le obedezcan o cómo comunicarse de manera más efectiva con ellos, quizás hay algo en él o ella que no está realizando bien y que debe corregir para tener un mejor resultado, en lugar de considerar que el problema, exclusivamente, es ocasionado por los demás.


5. No darle importancia a lo que piensen los demás


Una característica de alguien resiliente es que a pesar de ser conscientes de las críticas de los demás o de todos los obstáculos ocasionados por otros intencionalmente o no, saben manejar la situación en forma más positiva. 

No se centran demasiado en lo que los demás piensan de ellos, sino más bien utilizan todas sus capacidades en el logro de sus objetivos, refuerzan las que ya tienen, corrigen lo que consideren necesario y continúan avanzando con sus actividades.

Es inevitable experimentar situaciones complicadas en los distintos ámbitos en donde nos desenvolvemos cada fecha. No se puede huir de ellas. Pero lo que sí está a nuestro alcance es comprender el porqué de su aparición y aprender cómo podemos superarlas satisfactoriamente.

No creas que esto solo está reservado para algunas personas privilegiadas o que ya lo tienen en forma natural. Tú también lo puedes lograr si te lo propones, haces todo lo necesario para desarrollar todas las capacidades necesarias que quizás no te están permitiendo alcanzar tus distintos objetivos o comprender una circunstancia de un modo diferente.