COMO PEDIR PERDON

como pedir perdon

Pese a que el perdonar es una de las primeras acciones hechas desde niños a través de las indicaciones de un adulto como los padres o los maestros de la escuela, pedir perdon resulta, en algunas ocasiones, impronunciable para muchas personas a lo largo de su vida, incluyendo aquellas situaciones donde uno reconoce la falla.

El perdon antes de ser visto como un simple acto de quitar la responsabilidad del agresor hacia el agredido debe entenderse como una decisión honesta del segundo con respecto al otro de evitar algún revanchismo o venganza en cualquier grado.

La forma de hacerlo dependerá de la situación presentada y su gravedad. Arrodillarse no siempre es necesario y es más que suficiente una explicación sincera a la otra persona, marcando las distancias entre un daño irreparable como la pérdida de un familiar y una pequeña equivocación o accidente eventual.

Desde que uno es muy niño ya es bueno ir aprendiendo lo que siente el otro tras alguna falta cometida, por más insignificante que parezca. Esto permitirá que el menor desarrolle la empatía, haciéndole reconocer cuando sus acciones producen daño en los demás, lo que experimenta el agraviado e incentivándolo a curar las penas del mismo de manera espontánea.

Hay que saber elegir el momento más indicado para pedir disculpas, ya que no es lo más apropiado hacerlo cuando las ofensas son recientes o hay mucha tensión en la comunicacion ni tampoco postergarlo demasiado porque quizás sea demasiado tarde para repararlo.

En las relaciones sentimentales siempre se encuentran este tipo de situaciones complicadas que no siempre resultan fáciles de superar. Aquí es indispensable que ambos pongan de su parte y eviten buscar responsables directos porque esto solamente los conducirá a una encrucijada de culpables e inocentes, sin encontrar solución alguna y empeorándolo incluso más.


Hay que recordar que el acto de pedir perdon no debe ser entendido como una sumisión o un signo de debilidad sino como una forma de fortalecer los lazos entre ambos. Es el descubrir que hay diferencias que deben dialogarse, encontrar un equilibrio entre los intereses de cada uno que permita una adecuada convivencia.

Las disculpas acompañadas de las razones reales de la molestia son de vital importancia para resolver malos entendidos y no quedarse con aquello que verdaderamente se piensa sobre alguien. Es bueno sincerarse porque permite liberarse y sentirse bien consigo mismo, evitando cargar con ese sentimiento de culpa del cual se puede arrepentir más adelante.

Es mucho más sencillo afirmar que uno tiene la razón, pero cuando esto es desfavorable a uno cuesta mucho más  reconocerlo. Hay que ser lo suficientemente sinceros y dejar el orgullo de lado, ya que uno siempre no puede estar en lo correcto. No es malo equivocarse ni aceptar frente a otro que se cometió una equivocación.

El pedir perdón más que una representación externa de la culpa asumida debe entenderse como una auténtica comprensión de lo ocurrido, la oportunidad de establecer un profundo diálogo interno y la gran disposición a cambiar porque se cree firmemente que es la mejor alternativa y no obedece a un interés pasajero.

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