SOLIDARIDAD EN LA FAMILIA

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Para desarrollarse integralmente y alcanzar muchas de las metas es necesario establecer lazos con otros, sean conocidos o no, involucrándose un poco más con lo que le ocurre sin que sea necesario la presencia de una situación de emergencia o cualquier otro condicionante que lo anime a tomar esta actitud.

La solidaridad no debe entenderse solamente como un acto temporal de ayuda a la comunidad o a cualquier persona que pasa por momentos difíciles, sino como un auténtico compromiso de preocupación por lo que le ocurre a cualquiera  y sin esperar nada a cambio del beneficiado o de los demás.

Hay muchas acciones a través de las cuales se puede poner en práctica esta cualidad en la vida diaria, tales como ceder el asiento a una persona mayor, ayudar a cruzar la calle a un invidente o a prestarle ayuda a alguien que lo pueda necesitar en diferentes situaciones, pero sin que esto tampoco signifique poner en riesgo la integridad física.

En estos tiempos actuales donde el individualismo y la realización personal es lo que se impone sobre el  bienestar social es apropiado preocuparse un poco más por el otro que permita no solo el logro de los objetivos propios sino ir mucho más alla involucrándose en el desarrollo de la sociedad en la que se desenvuelve.


Dentro de la familia, para conseguir que este valor fundamental se desarrolle de manera natural en cada uno es posible y con mayor efectividad si éste se realiza desde los primeros años de vida, fortaleciéndose en cada acción realizada a diario por los adultos que luego será imitada por los menores de manera espontánea.

Otra de las maneras de lograr que los niños vayan aprendiendo a ser solidarios desde pequeños es mediante el compartir sus juguetes con sus hermanos, primos o amigos, así como incentivándolos a realizar pequeñas tareas del hogar que busquen el bienestar en común.

En este sentido, los padres cumplen un rol muy fundamental para que estos actos sean parte de la personalidad de los hijos, convirtiéndolos en personas que  más adelante muestren mucha empatía con los demás, algo que lamentablemente en estos días se ha ido debilitando en muchos países.

Sentir preocupación por lo que sienten los demás y ponerse en su lugar es posible de conseguirlo si se fomenta la solidaridad en la familia de manera sostenida a lo largo del tiempo y en mayor medida si ésta se realiza cuando los hijos se encuentran en la infancia o en la niñez que son etapas de gran receptividad.

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